
Por Asociación de Miopía Magna con Retinopatías (AMIRES)
En nuestra labor diaria dentro de la Asociación de Miopía Magna con Retinopatías (AMIRES), una de las preguntas más recurrentes que recibimos por parte de nuestros socios y de la comunidad en general gira en torno a una esperanza común: la cirugía. Vivir dependiendo de correcciones ópticas potentes genera, inevitablemente, el deseo de una libertad visual que muchas veces parece inalcanzable.
Por ello, la cuestión de si la miopía magna se puede operar no es solo una duda clínica; es una pregunta cargada de expectativas emocionales, miedos y el anhelo de mejorar la calidad de vida.
Desde nuestra posición como entidad de utilidad pública, tenemos la responsabilidad de abordar este tema con el máximo rigor científico. La respuesta corta es sí, pero con matices fundamentales. La cirugía requiere una distinción clara entre corregir las dioptrías y curar la enfermedad.
1. La anatomía del ojo: ¿Qué ocurre realmente cuando somos miopes?
Para comprender las implicaciones de una intervención, primero debemos realizar una inmersión en la anatomía del problema. A menudo, la sociedad percibe la miopía simplemente como un error de enfoque que se soluciona con gafas. Pero en AMIRES sabemos que es una condición anatómica compleja.

El ojo humano experimenta un proceso de emetropización. En el ojo miope, el globo ocular crece de manera desproporcionada en su eje anteroposterior. Imaginemos un globo que se infla más de lo que su material permite; las paredes se estiran y se adelgazan.
Cuando un paciente consulta si la miopía magna se puede operar, lo que la cirugía refractiva hace es modificar la potencia del sistema óptico. Sin embargo, enfatizamos que la cirugía corrige el enfoque, pero no devuelve al ojo su forma original. El ojo sigue siendo "largo", y por tanto, las estructuras internas continúan estando estiradas y vulnerables.
2. El diagnóstico clínico: Cuando la miopía se convierte en "Magna"
Definimos clínicamente esta patología cuando se superan las seis dioptrías o cuando la longitud axial del ojo excede los 26 milímetros. En estos casos, ya no estamos ante un simple defecto refractivo, sino ante una miopía patológica o degenerativa.
Un ojo con miopía magna tiene una esclera distendida y una retina extremadamente fina. También la coroides sufre un adelgazamiento. Esta fragilidad estructural es la que condiciona las opciones quirúrgicas. El tejido es comparable al papel de seda: cualquier manipulación debe ser evaluada con precisión milimétrica.
3. ¿La miopía magna se puede operar con láser? Limitaciones técnicas
El láser (LASIK o PRK) funciona "puliendo" la córnea. En alta graduación, la cantidad de tejido a eliminar sería excesiva, debilitando el ojo. Por ello, las alternativas recomendadas suelen ser:
- Lentes intraoculares fáquicas (ICL): Se implantan dentro del ojo sin retirar el cristalino. Opción predilecta para jóvenes.
- Cirugía de cristalino transparente: Se sustituye el cristalino por una lente. Común en pacientes de edad avanzada o con cataratas.
4. El día a día del miope magno: Desafíos y soluciones
Vivir con miopía magna conlleva desafíos que van más allá de la agudeza visual. Es vital gestionar las expectativas: la cirugía permite enfocar, pero si la retina tiene zonas de atrofia, la visión no será perfecta.
La pérdida de sensibilidad al contraste es incapacitante. No es ver "borroso", sino la incapacidad de distinguir un objeto del fondo si tienen tonalidades similares.
- Impacto: Peligro en escaleras o bordes de aceras.
- Lectura: Fatiga rápida por texto que parece "lavado".
- Solución AMIRES: Filtros terapéuticos específicos.
La retina tiene menos densidad de fotorreceptores periféricos en el miope magno, dificultando la visión con poca luz.
- Deslumbramientos: Halos cegadores en farolas y coches.
- Inseguridad: Riesgo de caídas y dificultad en la conducción.
El tiempo de ajuste al pasar de luz a oscuridad es mayor debido a que las células tardan más en regenerar sus pigmentos.
- Ceguera temporal: Riesgo en túneles o garajes.
- Remedio: Gafas de sol de alta protección con cobertura lateral.
La elongación del globo ocular puede afectar la visión binocular (3D).
- Distancias: Dificultad para servir agua o calcular la cercanía de vehículos.
- Coordinación: Menor precisión en tareas manuales finas.

5. El papel de la investigación y los expertos de AMIRES
Nuestra colaboración con profesionales como la Dra. Blanca Díaz Vega es fundamental. La investigación actual se centra también en el control de la progresión mediante atropina en dosis bajas o lentes de desenfoque periférico.
6. La importancia del seguimiento postoperatorio
El éxito de la cirugía no termina al salir de la clínica. Un ojo operado de 15 dioptrías sigue siendo un ojo de riesgo. El riesgo de desprendimiento de retina o glaucoma sigue siendo superior.
Promovemos la "cultura de la revisión". El seguimiento anual con dilatación de pupila es obligatorio. La cirugía nos da comodidad, pero la prevención nos da seguridad.
Recursos y enlaces de interés


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