Vuelta al cole

Las vacaciones escolares están llegando a su fin y es el momento de preparar todo lo necesario para la vuelta al cole. Libros, mochilas, uniformes, todo debe estar listo y preparado para el primer día de clase, pero…¿y la visión de nuestros hijos?

El 90% de la información que recibimos la procesamos a través del sentido de la vista, por lo que una correcta visión es fundamental para el apropiado desarrollo educativo y social de los más pequeños. La hipermetropía, el astigmatismo y la miopía, ésta última cada vez más presente en la sociedad actual con un 25% de la población española miope, son defectos refractivos que debemos detectar cuanto antes. Un problema refractivo no detectado y corregido a tiempo puede dar lugar a problemas como visión borrosa en lejos y/o cerca, dolores de cabeza, ambliopía u ojo vago, fatiga visual, problemas de aprendizaje y sobre todo a largo plazo pueden dar lugar a patologías graves.

Se sabe que el historial de miopía de los padres se ha postulado como un importante factor de riesgo para el desarrollo de la miopía, por lo tanto, el comienzo de la Primaria puede ser un excelente momento para realizar el primer examen visual a nuestros hijos. Pero también, si en la familia existen antecedentes de miopía o defectos refractivos elevados, podemos adelantarlo para descartar cualquier anomalía.

Según la Asociación Visión y Vida, uno de cada tres casos de fracaso escolar se relaciona con problemas de mala visión. Pero lo alarmante de esta información no se quedaba ahí: el 50% de los niños en edad escolar que necesitan gafas no las usa porque sus padres desconocen la existencia de un problema visual.

Después del verano, el momento idóneo

El regreso de las vacaciones de verano es el momento ideal para graduar la vista a nuestros hijos. Durante este periodo las demandas de acomodación[1] son menores ya que nuestros hijos han pasado mayor tiempo realizando tareas en visión lejana que no requieren de tal esfuerzo y por tanto la refracción puede estar menos limitada. La capacidad de acomodación de los niños es enorme, por eso en ocasiones se requiere por parte del optometrista la colaboración con el oftalmólogo para la graduación bajo cicloplejico, un fármaco en colirio que paraliza la acomodación y facilita la refracción.

Un primer examen del paciente pediátrico no es muy diferente del de un adulto. El optometrista cuenta con test apropiados para niños y escogerá y realizará la prueba adecuada basándose en la historia clínica del paciente y los antecedentes familiares. A veces, tanto optometrista como oftalmólogo necesitarán de más de una visita para obtener la colaboración total del niño y no cansarle.

Entre las pruebas que se realizan en gabinete están:

La medida de la agudeza visual. En caso de pacientes muy pequeños o con capacidades especiales se usarán optotipos con dibujos o test de preferencia de mirada y en niños  mayores que ya reconocen las letras se usarán optotipos con estos caracteres. Siempre buscando la máxima colaboración y esfuerzo del niño en la realización del test. Si la agudeza visual no es la esperada para la edad del paciente, se realizará un examen refractivo para detectar el defecto visual y corregirlo.

 

  • Estudio refractivo: Mediante retinoscopía y gafa de prueba o foróptero se buscará la mejor graduación que proporcione la máxima agudeza visual. El uso de colirio como el ciclopentolato o la tropicamida ayudará a paralizar la acomodación durante el examen y servirá para detectar falsas miopías o bajos errores refractivos por exceso de acomodación.
  • La visión binocular y la motilidad ocular: El que cada ojo por separado tenga una agudeza visual esperada para la edad de niño no es indicativo de que sus ojos trabajen coordinados. Durante la realización de las pruebas de visión binocular y motilidad el optometrista evaluará la coordinación de ambos ojos y la fusión en una sola imagen y en tres dimensiones (percepción de profundidad) de las imágenes recibidas por cada uno. Una anomalía en la visión binocular puede ser el origen de problemas académicos, ya que ocasionan gran cantidad de sintomatología relacionada en su mayor parte  con el trabajo en cerca:
    • Visión borrosa y/o doble
    • Dolor y/o picor de ojo
    • Pérdida durante la lectura (necesidad de usar el dedo en edades avanzadas)
    • Salto de líneas
    • Falta de atención y compresión lectora
  • Exploración de la Salud Ocular: por último la realización de pruebas de color, reflejos pupilares, exploración de la parte externa del ojo, cornea, conjuntiva, párpados o pestañas y de la parte posterior, retina, mácula o nervio óptico, aportarán la información necesaria para un completo diagnóstico del estado visual y de salud de nuestro hijo. 


             
 

¿Qué síntomas requiere de la consulta de un oftalmólogo?

Si observamos que nuestro hijo desvía los ojos, o se acerca demasiado al papel cuando escribe, pinta o lee, guiña o bizquea para ver la pizarra o la TV, es el momento para llevarle a hacerle una exploración visual.

También es frecuente que niños con problemas visuales tengan dolores de cabeza tras un esfuerzo visual prolongado, se le pongan los ojos rojos, se despierten con muchas legañas, o le lloren los ojos. Por lo tanto, ante cualquiera de estos síntomas es conveniente pedir cita con su profesional de salud visual para descartar problemas refractivos o en la salud de los ojos.

Escrito por:
Laura Batres
Profesora de la Facultad de Óptica y Optometría de la UCM y Optometrista en Doctor Lens

Fuentes:

Asociación Visión y Vida, [https://visionyvida.wordpress.com/2015/02/]

Jones-Jordan LA, Sinnott LT, Graham ND, et al. The contributions of near work and outdoor activity to the correlation between siblings in the Collaborative Longitudinal Evaluation of Ethnicity and Refractive Error (CLEERE) Study. Investigative ophthalmology & visual science. 2014;55:6333.

Harvey W, Gilmartin B, Taylor D. Paediatric Optometry / [Edited by] William Harvey, Bernard Gilmartin ;[Foreword by David Taylor]. Oxford [etc.]: Butterworth-Heinemann; 2004.

[1] Acomodación: La acomodación es la propiedad que tiene el ojo de enfocar a diferentes distancias. Cuando miramos un objeto de cerca, se pone en marcha el mecanismo de acomodación donde el musculo ciliar se contrae, se relajan las zónulas que le unen al cristalino permitiendo así que éste se abombe.

Síguenos en

Para cualquier información sobre AMIRES y la Miopía Magna puede ponerse en contacto con nosotros en:

  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
  Trabajadora social: 91 330 39 45 -   Presidencia: 675 448 588
  Hospital Clínico San Carlos - Puerta A - Despacho 3 - C/Profesor Marín Lagos s/n - 28040 Madrid