Discapacidad y mujer, una desigualdad doble

AMIRES apoya las actividades del Día de la Mujer convocadas por ONCE

Como cada año, ONCE, Fundación ONCE e Ilunion, convocan un acto especial por el Dia Internacional de la Mujer. Entorno al 8 de marzo, y gracias a una mesa redonda titulada 'La aceptación de la diferencia nos acerca a la igualdad', se aborda una vez más cómo afecta el género a la discapacidad. Y como cada año, AMIRES estuvo presente apoyando esta iniciativa y el objetivo que tiene: acabar con la doble discriminación. La coordinadora del evento y presidenta del Observatorio de Igualdad de Oportunidades de la ONCE, Patricia Sanz, centró su primera intervención en la necesidad de implicarse todas y todos en acabar con la desigualdad, incluso a las nuevas generaciones, "ya que no es un tema que esté superado en los más jóvenes".

ONCE IgualdadLa primera en intervenir -en una sala con cerca de cien personas más los que siguieron el evento gracias a la retrasmisión en directo- fue An-Sophie Leenknecht, responsable de Derechos Humanos del Foro Europeo de la Discapacidad. Son muchas las iniciativas que se están poniendo en marcha para abordar la reducción de la brecha entre hombres y mujeres en el ámbito europeo. "Queremos hacer este año de celebración, pero también de activismo. Especialmente de las mujeres y niñas con discapacidad", explicó nada más arrancar para centrarse en los principales problemas que tiene este colectivo. "Las mujeres y niñas con discapacidad se encuentran con barreras interseccionales, excluidas del empleo, la educación inclusiva y muchas veces sin derechos para tomar decisiones sobre su propia vida, su sexualidad". La representante del Foro Europeo de la Discapacidad resaltó que la vulnerabilidad de las mujeres y niñas con discapacidad es mucho mayor ante la violencia. Violaciones y abusos, pero también las esterilizaciones forzosas o la incapacidad legal. "Que también pasa por la negación del voto", añadió Patricia Sanz.

Por último, Leenknecht hizo una referencia a la crisis de los refugiados y refugiadas. "El 62% de los que vienen son mujeres y niñas y están expuestas a la violencia sexual, separación familiar, problemas de salud mental y discapacidad. La Unión Europa no tiene datos del porcentaje de personas con discapacidad que hay en los centros de acogida, y, por tanto, no se aplican medidas para atender a este grupo", denunció.

Barreras en la vejez

Por su parte, Vanessa Zorrilla Muñoz, del Instituto Universitario de Estudios de Género de la universidad madrileña Carlos III, se centró en las dificultades que además de por ser mujeres y tener una discapacidad, supone el envejecimiento. "Todos los fenómenos de discriminación por discapacidad, se agravan con la edad", indicó recalcando que los estereotipos machista centrados en la vejez inciden más en la mujer. "Si estuviéramos liberadas de estos estereotipos haría que fuera más mitigables sus efectos". Zorrilla señaló que a los problemas de la discapacidad en sí, si se suman los problemas de salud y psico-sociales asociados con la edad avanzada, nos colocamos en una situación “francamente difícil” para esas personas. Para contrarrestarlo, Zorrilla apuesta por el envejecimiento activo, formando parte de las organizaciones, como parte de la sociedad y sacando provecho de nuestra experiencia en la vida.

La coordinadora de la mesa se preguntó al inicio cuando podemos hablar de Tercera Edad. La ponente en la mesa redonda recogió el guante. "¿Cuando somos mayores, cuando cumplimos 65 años, cuando nos jubilamos? Desde luego no es algo cronológico?. Una realidad, que como indicó Patricia Sanz al finalizar esta parte de la mesa, no nos puede resultar indiferente: "Ya que lo mejor que nos puede pasar es llegar a mayores".

Discriminación en la juventud

Como contrapunto, Leticia Ventura Ortiz,fue la tercera en intervenir en la mesa redonda del del Observatorio de Igualdad de Oportunidade de la ONCE para explicar cómo conjuga la juventud con ser mujer con discapacidad. "Crecer en un entorno como Extremadura, con poblaciones dispersas y mala comunicación, no conjugaba con mi pérdida de visión y con mis ganas de aprender", comenta, y puso como ejemplo su interés en aprender a tocar el piano. Tuvo que conformarse con ir a la escuela de música de su pueblo, con recursos limitados y no adaptados. "Todo se complica porque tienes que ir a una localidad más grande y con más posibilidades". "Pero no quiero quedarme en las dificultades y sí en las soluciones que hacen que lo superes y logres lo que quieras", dejó claro Vanessa que es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y que actualmente es Consejera Territorial y Referente Joven de la ONCE de Extremadura.  

En ese papel, Vanessa ha podido ver cómo muchas mujeres jóvenes con discapacidad aunque tengan interés en hacer cosas no deciden dar el primer paso en buscar un lugar dónde pueden labrarse un futuro. "Por la protección de la familia, el arraigo, las cargas del hogar, son factores para no dar el paso, pero también el carácter de la joven o cuando la familia no da el empujón a esa mujer con discapacidad", cuanta Vanessa, que señala que las pocas posibilidades de trabajo hacen que muchas mujeres se desanimen.

Laura L. Ruiz
Responsable Comunicación de AMIRES

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